Introducción: la formación ha cambiado, pero muchas empresas aún no
Si preguntaras hoy a cualquier responsable de RRHH qué formación necesita su equipo, probablemente te hablaría de habilidades técnicas, herramientas digitales o procesos.
Y no estaría equivocado.
Pero estaría incompleto.
Porque en 2026, el principal problema de los equipos no es lo que saben…
es cómo trabajan, cómo se sienten y cómo se relacionan.
Estrés, falta de foco, sobrecarga, comunicación deficiente o desgaste emocional son hoy los verdaderos bloqueos del rendimiento.
Por eso, la pregunta ha cambiado.
Ya no es:
👉 ¿Qué deben aprender los empleados?
Ahora es:
👉 ¿Qué necesitan para rendir bien de forma sostenible?
El nuevo enfoque: formación centrada en la persona, no solo en el puesto
Durante años, la formación corporativa se diseñó en función del rol.
Hoy se diseña en función de la realidad del empleado.
Y esa realidad incluye:
- presión constante
- entornos híbridos
- exceso de información
- cambios continuos
- dificultad para desconectar
Esto ha llevado a un cambio claro: la formación ya no puede ser solo técnica.
Debe ser integral.
Este enfoque está alineado con lo que explicamos en
“Guía definitiva de formaciones para empleados: qué incluir, qué evitar y qué funciona en 2026”, donde se detalla cómo diseñar programas efectivos.
Cómo se calcula el crédito FUNDAE en una empresa
El cálculo del crédito no es aleatorio.
Se basa en lo que la empresa ha cotizado el año anterior en concepto de formación profesional.
A partir de ahí, se aplica un porcentaje según el tamaño de la empresa.
Por ejemplo:
- empresas pequeñas → mayor porcentaje
- empresas grandes → menor porcentaje
Esto significa que incluso pequeñas empresas pueden tener acceso a formación sin coste real si utilizan bien este sistema.
👉 Detalle oficial de porcentajes:
https://www.fundae.es/empresas/credito-de-formacion/como-se-calcula
1. Salud y bienestar: la base del rendimiento (no un extra)
Hace unos años, el bienestar laboral se veía como un beneficio.
Hoy es una necesidad.
Porque sin salud, no hay rendimiento.
La Organización Mundial de la Salud ha identificado el estrés laboral como uno de los principales factores que afectan a la productividad
👉 https://www.who.int/teams/mental-health-and-substance-use
Esto ha hecho que las empresas empiecen a incluir formación en:
- gestión del estrés
- mindfulness
- ergonomía
- pausas activas
- hábitos saludables
No como complemento, sino como base.
Este cambio se explica en profundidad en
“Cómo el bienestar impacta directamente en la cuenta de resultados de una empresa”, donde se conecta salud con resultados económicos.
2. Habilidades humanas: el verdadero diferencial competitivo
Si algo ha cambiado en los últimos años es esto:
👉 las habilidades técnicas se aprenden rápido
👉 las habilidades humanas marcan la diferencia
Comunicación, liderazgo, gestión emocional o toma de decisiones son hoy competencias clave.
Harvard Business Review destaca que muchos problemas organizacionales están relacionados con habilidades interpersonales, no técnicas
👉 https://hbr.org
Esto se refleja en situaciones como:
- conflictos internos
- falta de claridad
- mala gestión de equipos
- entornos tensos
Aspectos que analizamos en
“Señales de alerta de un clima laboral tóxico y cómo revertirlo”.
3. Sostenibilidad y cultura: formar más allá del individuo
El crédito FUNDAE tiene una característica importante:
👉 caduca cada año
Si no se utiliza, no se acumula.
Y aquí es donde muchas empresas fallan.
No porque no quieran formar, sino porque lo dejan para el final.
Y cuando llega ese momento, la decisión se toma deprisa.
Resultado:
- formaciones poco relevantes
- impacto bajo
- oportunidad desaprovechada
4. Productividad real: foco, energía y claridad
La productividad ya no se mide en horas.
Se mide en calidad de trabajo.
Y esa calidad depende de factores como:
- concentración
- energía
- organización
- claridad mental
Por eso, cada vez más empresas están formando en:
- gestión del tiempo
- foco y atención
- hábitos de trabajo
- reducción de la fatiga digital
Especialmente en equipos híbridos, donde este problema es más evidente, como explicamos en
“Formaciones rápidas que generan impacto inmediato en equipos híbridos”.
5. Formación práctica: menos teoría, más aplicación
Uno de los grandes cambios es el formato.
La formación teórica pierde impacto.
La formación práctica lo gana.
Los workshops, las dinámicas y las intervenciones aplicadas permiten que el aprendizaje se integre en el día a día.
Esto se explica en
“¿Qué son los workshops? Impacto y beneficios en la formación corporativa”, donde se analiza por qué el aprendizaje experiencial funciona mejor.
Qué están haciendo diferente las empresas que sí están avanzando
Las empresas que están obteniendo resultados han cambiado su enfoque.
No forman por cumplir.
Forman para resolver.
Han pasado de:
Cursos genéricos → formación personalizada
Contenido teórico → aprendizaje aplicado
Acciones aisladas → estrategia continua
Y, sobre todo, han integrado la formación dentro del negocio.
El papel de la formación bonificada en este cambio
Aquí es donde entra una oportunidad clave: FUNDAE.
Muchas empresas ya disponen de crédito para formar a sus empleados, pero no siempre lo utilizan de forma estratégica.
Como explicamos en
“Formaciones bonificadas FUNDAE: cómo aprovecharlas para transformar tu empresa”, este sistema permite trabajar todas estas áreas sin aumentar costes.
Conclusión: la formación del futuro ya no es técnica, es humana
En 2026, las empresas que marcan la diferencia no son las que más invierten en formación.
Son las que mejor entienden qué necesita su equipo.
Y hoy, ese “qué” va mucho más allá del conocimiento técnico.
Incluye salud, habilidades humanas, cultura y sostenibilidad.
Porque al final, el rendimiento no depende solo de lo que sabe una persona.
Depende de cómo está.


